Esa muchacha pelirroja
Siempre soñé con degustarte,
saborearte lentamente,
Ahogarme
empalagosamente en tu elíxir.
Siempre
soñaste con mi libido ocupando tu santo
y
burlesco espacio,
siempre
soñaste mientras yo estaba despierto.
Fácil
sería encontrarte si te buscara,
Pero
tu no tendrías la audacia de buscarme
a
mi.
Fácil
sería sostenerte, besarte,
lamerte, succionarte, libarte y
Penetrarte,
Pero
tu basta presencia requiere otra voluptuosidad:
Tu
esencia extasiosa.
A
disposición del número que se encarga
Del
trágico destino del mortal,
Espero
que nos encontremos y me entenderás.
Esteban Porronett