Si,
realmente me enerva que la materia siga su curso natural...
Y
así, enfermamente con ella, la vida misma.
Soy
yo tan capaz como para cambiar mi curso?? No, pero le voy a dar un bonito
camino con velas y adoquines y quizá al final, una valerosa y gloriosa muerte
en acción adornada con incienso y sexo, armas calientes, autos chocones...
A
quién le importa cómo se muere? Eso puede esperar, la puta de las realidades es
cuándo y a veces, casi nunca, es dónde... Así que así mismo no importa un
carajo el cómo –Me desvié del tema original, como siempre me pasa-.
Tendría
que hacerme estudiar a ver si tengo dislexia o algo así...
Por
qué vas a desperdiciar tu enferma e inútil existencia –o seudoexistencia- en
ver cómo se te pasa? No es mejor jugar –o más bien, tratar de jugar- en contra
de estos jodidos números del destino? Digo, a ver cómo cambia el curso de tu
vida inútil y asquerosa por algo, por lo menos, más emocionante.
Podés
amanecer entre flores negras o entre basura, entre tu propia basura y
preguntarte “qué hago acá? Y yo quién soy??” o quizás surgiste de entre la ropa
interior de una adolescente en celo que no conoces y te preguntás “Es posible
que halla tomado tantos valiums con mi whisky??
Tan
exótico como alguien contándote de qué color son las bombachas de tu hermana, y
vos escuchando con atención como si fuese de tu atracción o interés...
Qué?
Acaso hay cosas más divertidas en las cuales derrochar tu paso por este enfermo
mundo??
Creo que los amaneceres en vino en tu terraza o en la de una pensión fría y húmeda no hacen la diferencia entre una vida de rutinas y oficinas, así con camisas blancas y corbatas marrones, y una vida de oportunidades y extrañas ocasiones para dormir en el cuarto de la hija de catorce años de la mujer policía que vive a tres calles de tu casa... Así para que digas otra vez... “Puta-madre..! Por qué hice esto otra vez?” Y tus pares digan “La ultima vez dijiste que era la ultima vez, yo no noto ningún cambio...”.
Déjame
vivir la vida a mi ritmo! Es más lento que el tuyo, nena, pero no por eso has
de dejarme sólo y llorando por ti! Y si por las noches libres es mi vida más rápida
que la tuya y no te doy respiro entre botella y beso, podrías subir la velocidad,
nena?
Así
es cómo se pasa la nebulosa oscura de tu mente: viajando, alejándote de tu vida
anterior hasta que te diste cuenta que estás en un lugar donde tu cabeza vale más
que una noche de sexo y heroína con la hija de tu patrón, y así, te vuelves;
feliz, eufórico como un payasito que acaba de matar a un policía en medio de
una avenida y las viejas de barrio te miran congeladas, quietas, obnubiladas,
frígidas, y una extraña mujer te dice al llegar: “Hazte cargo de tu hijo que a
mi ya no me alcanza!”, lo cual te sugiere un buen trago o un “Échate a volar,
vieja loca!” o en el dialecto que mejor se te venga a la cabeza.
Si
el camino es resbaladizo pasá gateando, pero no bajes la velocidad!
Así
existe la decadencia, así porque existen los modelos de vida y los
estereotipos.
Llegué
a la conclusión de que para escapar de ellos hay que vivir solo, desnudo en un
bosque, como un ermitaño, pero los ermitaños, como los bohemios o los cavernícolas,
ya tienen nombre.
Esteban
Porronett
10/09/04 X-XI-MMIV