LA PROHIBIDA
Otra vez tu, la prohibida...
La belleza personificada
que en musa encarnó para consumar
con el artista,
único conocedor y entedendor
de su particular belleza.
Ansío probar tus labios,
degustar tu boca, acariciar tu lengua...
Dejame sumergirme en tu auténtica
presencia bendita,
pues tu no eres bendita
entre todas las mujeres,
eres, entre todos los seres humanos femeninos,
la única mujer.
Ser mujer en mi universo
contempla trascender lo sensible,
ser etérea.
Así que agridulce princesa de cristal eres,
bienaventurado yo por creer cristal
al sólido hielo!
Esteban
Porronett