LOS NORMALES
Ahí se ven marchando
hermosos, enfermos
soldaditos de plástico,
adorno inerte de torta de
cumpleaños infantil; muy tierno...
No sirve para nada!
Ahí se ven, en columnas
saliendo y entrando de fábricas
y oficinas podridas
de energía negativa.
Ahí están, respirando ese enfermizo
y nauseabundo aire podrido que,
al empapar tus bronquios
se convierte en miles de espinas calientes
clavándose en tus entrañas
desganadas.
Y allá se dirigen,
hacia allá, allí donde la nada,
bajo un cielo gris de acrílico asfixiante
y queman sus pies contra la basta
bestia de cemento que los encadena
y funde con plástico, sublimados a ser
adorno de velador,
y se autodenominan “SANOS”,
sanos y “normales”.
Esteban Porronett
Junio
del 2004