MI VIEJO
a
Juan Alberto Rosso, El Viejo
Es notable como difieren la
Paranoia del Pánico siendo que ambos comienzan con las letras "Pa" y
que algunas veces se combinan para perturbar la mente del poeta...
Noto desigualdad en sus
curas, por ejemplo, en los días de sol... La paranoia suele irse de un momento
al otro con un té o el abrazo de una mujer (cualquiera) o de algún ser querido;
el pánico, por el contrario, a veces se logra disipar con la calma que acarrea
el tocar fondo y salir a flote ligeramente, o, con el abrazo del ángel materno.
Siendo este ausente, el ser encuentra a otro ángel con el que se puede sentir a
gusto como su mismísima Madre!
Es este, pues, y no otro, el
único salvador terrenal al alcance de cualquiera.
A Él dedico yo mi vivir y
mis actos, mis obras, mis momentos dichosos, hasta mis más altos orgasmos.
Agradecido de haber venido a este oscuro y tenebroso mundo con un techo
protector como él, paso los días de tranquilidad preocupado por su bienestar y
en los cortos descansos de mis vertiginosas aventuras, me detengo a pensar en
Él y en mandarle señales de vida mía o buena fe, más que nada cuando viajo y me
detengo a observar lo desconocido (mi placer favorito!), y veo su cara en las
montañas y escucho su voz en el susurro de las olas del mar, del río, de las
lagunas, en el susurro de la gente que murmura en mi pasar. Oigo su bellísimo silbido
en el viento y tengo presente su esencia ahí mismo, a mi izquierda (si, solo a
mi izquierda, la siniestra) riendo de las bellezas de la vida junto a mi.
El más alto momento es
cuando llego de mis largas jornadas y lo encuentro allí, bohemio, echado sobre
su cama y esperando abrazarme con gracia única y mística.
No creo que todos los padres
humanos sean así, siendo que uno, de niño, los alaba y mistifica y rinde
homenaje en vida y, ya de crecido, los entierra en este mundo como seres
terrenales que son...
Se ve que yo siempre seré un
niño!
Esteban
Porronett
-VIII-IX-MMV-