Nostalgias
Es esos tiempos cuando de mis diurnos sueños
tendía el miedo
de ver niños jugando con alacranes...
No, de tormentas estupefacientes
donde no se oía generalmente
ni el chillar de las ruedas de los trenes
ni el gemir de las madonas por las noches
o por los domingos,
en esos tiempos era la paz ahora anhelada
y anteriormente repudiada por solo ser
raíz de nuestra decadencia.
Que los viajes no se extendían
a más de treinta y cinco centímetros del suelo
y duraban días,
para volver, por fin,
al mismo lugar de la partida.
La nostalgia de ser uno con el mundo,
la nostalgia de haber querido ser dos.
Esteban Porronett
30/04/05