UN DIARIO VIEJO
Podría voltearme a saludar al demonio en este momento,
pero no tengo tiempo.
Puedo alzar esa moneda del suelo
pero opto por patearla hacia el desaguadero...
Pensaría en una bella respuesta
para el ángel que me persigue
pero opacar más su podrido barniz
no aclararía a los cielos...
Podría detenerme a ver las estrellas por enésima vez
en este instante,
pero no quiero que su esplendor
frustre mi brillante inexistencia.
Esteban
Porronett
Mayo del 2005